Archivo por Temas
Inteligencia Emocional
Trabajo
Pareja
Educación de los Hijos
Habilidades Sociales
Sexualidad
Personalidad
Adicciones
Ansiedad
Depresión
Trastornos de Alimentación
Cuentos y Relatos
Biblioterapia
Arte terapia
Archivo por Fechas
2017 Noviembre
2017 Octubre
2017 Septiembre
2017 Agosto
2017 Julio
2017 Junio
2017 Mayo
2017 Abril
2017 Marzo
2017 Febrero
2017 Enero

2016

2015

2014

2013

2012

2011

2010

2009

2008

2007

2006
Webs para ...
Psicólogo en Zaragoza
Psiquiatra en Zaragoza
Encontrar eventos
Reconocimientos en Zaragoza
Logopeda en Zaragoza
Psicólogo Girona

Vida Emocional
   La Frase:  El éxito es un logro; no es un regalo.
 

Educar para la autoestima | 24.OCT.07 | Educación de los Hijos (Desarrollo emocional)




01.- Amor incondicional: la aceptación sin condiciones de los padres es, sin duda, la mejor estrategia para fomentar en el niño una buena autoestima. El niño debe estar seguro del amor de sus padres hacia él por sí mismo, no por lo que hace. Muchos trabajos han señalado que los niños que tienen una baja autoestima se sienten poco aceptados o rechazados por sus padres. Aceptar a un hijo implica, por ejemplo:
Demostrarle afecto, que se siente orgulloso de él, que disfruta de su compañía.
Demostrar que entiende lo que le preocupa, interesarse por sus problemas.
Aceptar sus limitaciones, no pretender que sea perfecto.
Demostrarle afecto incluso cuando se porta mal.
02.- Brindarle apoyo : los padres deben demostrar a su hijo que ellos estarán allí cuando él necesite ayuda; los profesores deben expresar al niño que ellos pueden ayudarle cuando tenga dificultades en sus tareas escolares.
03.- Ayudar al niño a encontrar aptitudes, intereses y actividades. Reforzar y potenciar sus capacidades: animar al niño a mejorar sus habilidades en las tareas que realiza de forma deficitaria y, sobre todo, potenciar aquellas que más le gustan y que mejor o más fácilmente hace.
04.- Corregirle cuando hace algo mal. Es importante que se critique su actuación, pero no su forma de ser. Es más adecuado decir ‘no has hecho bien la cama’ que ‘eres un gandul, torpe...’, mejor señalar ‘si hubieras estudiado más habrías aprobado este examen’ que ‘eres vago y tonto’...
05.- Elogiarle por sus avances, por las cosas que hace bien. No exigir perfección ni rapidez. Valorar como válidos los resultados que vaya consiguiendo aunque no sean perfectos. A medida que haga las cosas le saldrán mejor y más deprisa.
06.- No ser excesivamente sobreprotector. Se ha visto que los niños que están muy sobreprotegidos por sus padres tienen frecuentemente una baja autoestima. La sensación de podernos valer por nosotros mismos se construye día a día y depende de las actividades que realizamos y los problemas que afrontamos. Hay que dejar que el niño se enfrente por sí solo a sus problemas y que aprenda estrategias para superarlos. Los padres no estarán siempre ahí para resolver todos los problemas de su hijo.
En este sentido, es importante fomentar en el niño:
07.- Una actitud activa dirigida a la resolución de problemas:
a) Valorar un problema como un desafío en vez de como una amenaza.
b) Creer que los problemas son resolubles.
c) Creer en la propia capacidad para resolver bien los problemas.
d) No esperar que los problemas se resuelvan por sí solos, no posponer la resolución del problema, no evitarlo.
e) Búsqueda activa de soluciones.
Está claro que no basta con animar al niño a actuar de esta forma, sino que los padres y otros cuidadores deben comportarse del mismo modo, actuar de modelos de conducta a seguir para el niño.
08.- Fomentar su autonomía. Es importante que el niño desde pequeño adquiera responsabilidades en casa y en la escuela: ayudar en pequeñas tareas de casa (poner la mesa, fregar los platos, hacer su cama, etc.), recoger su pupitre, ayudar a mantener en orden el aula...Estas tareas serán tanto más complejas conforme aumente la edad. Sin embargo, la autonomía va más allá de que el niño sepa valerse por sí mismo en las tareas cotidianas. Los padres no deben ser directivos y sí, en cambio, promover que el niño sea capaz de tomar sus propias decisiones, aún a riesgo de equivocarse, y de tener diferentes experiencias, aún a riesgo de ser negativas. Esto implica que es mejor aconsejar que ordenar, sugerir que imponer.
09.- No ser excesivamente exigente. Algunos padres fijan metas muy elevadas y esperan que sus hijos obtengan resultados excelentes. Otros padres no expresan de forma explícita este interés pero sí refuerzan al niño de forma diferencial en función de los resultados. Un exceso en las demandas externas que realiza la familia puede conducir a estados de elevada ansiedad en el niño. Éste puede estar preocupado por defraudar a sus padres si sus notas no son tan buenas como ellos esperan. En otros casos, son los propios niños los que se fijan metas muy elevadas. La mayoría de las veces se trata de niños y adolescentes inseguros y muy perfeccionistas, que basan su autoestima en conseguir ser el/la mejor en todo. En estos casos habría que:
Disminuir el nivel de exigencia de los padres. Éste debe ser realista e ir acorde con la capacidad del niño.
Crear una atmósfera de aceptación: el niño debe saber que sus padres no van a dejar de quererlo si lleva a casa malas notas.
Fomentar una vida equilibrada: el rendimiento en la escuela no lo es todo, también son importantes las diversiones.
Evitar hábitos perfeccionistas: estudiar hasta altas horas de la noche o repetir muchas veces un trabajo hasta que esté perfecto no es saludable. Es conveniente establecer un horario y unos objetivos de estudio realistas.
Programar actividades deportivas y culturales que le gusten al niño.



              más información



  Añade tu comentario ...                                                                                    

Nombre                               
¿Cuanto suman 4 + 7?