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Meditación

Relajación a Través del Cuerpo: Encontrando Paz y Tranquilidad

La relajación o relajación guiada es una de las primeras prácticas que recomendamos. La razón es muy sencilla: cuando nuestro cuerpo, mente y espíritu están relajados, es mucho más fácil entrar en un estado de meditación profundo.

¿Cómo funciona la relajación?

Hay varias formas de relajarse, las más comunes son: Enfocándonos en relajar la mente o enfocándonos en relajar el cuerpo.

Cuando nos enfocamos en relajar la mente, lo que comúnmente sucede (sobre todo en personas que no tienen experiencia en meditación), es que nos hacemos consciente de nuestra mente activa, llena de pensamientos, que constantemente vienen y van. Pensamientos del pasado o pensamientos del futuro.

A través de una relajación guiada o meditaciones guiadas podemos mejorar nuestra relajación mental y así hacer que la mente esté más pausada y sin distracciones o pensamientos que nos impidan relajarnos.

A medida que la relajación mental va llegando, la relajación física le acompaña.

Cuando nos enfocamos en la relajación a través del cuerpo, normalmente nos vamos concentrando en diversas partes físicas: nuestras piernas, nuestros brazos, las pantorrillas…, y poco a poco vamos creando una sensación ligeramente pesada, distendida, relajada y “suelta” de forma que nuestros músculos quedan totalmente en reposo y dejan de realizar esfuerzo alguno.

Cuando llegamos a este estado, de forma natural, nuestra mente también deja de estar tan agitada y comienza a convertirse en un estanque en el que no hay movimiento, totalmente quieto, en el que la armonía puede sentirse desde fuera y desde dentro, como una canción dulce y suave que tiene una sintonía armoniosa y placentera.

¿Hay otros tipos de relajación?

También hay otros tipos de relajación que no conllevan ningún tipo de instrucciones guiadas y pueden ser por ejemplo sonidos apacibles con los que nos sintamos bien.

Este tipo de sonidos suelen ser sonidos semi-constantes o que tienen un ciclo. Algunas personas tendrán más inclinación por sonidos de la naturaleza como pueden ser el mar, la lluvia, el sonido de las hojas movidas por la brisa, el canto de un pájaro, etcétera.

Para otras personas podrá ser una bella y suave música con instrumentos que nos lleven poco a poco hacia el estado relajado que buscamos.

Para otras personas podrá ser un mantra cantado.

Y para otras podrá ser un conjunto de ellas.

Pasos para la relajación a través del cuerpo

Vamos a explicar los pasos para que puedas relajarte a través del cuerpo, una de las formas más sencillas de poder relajarnos (aún mejor si accedes a una relajación guiada).

Lo que vamos a hacer es ir enfocándonos en partes específicas de nuestro cuerpo, poco a poco para que al final podamos disfrutar de un estado de relajación general. Este ejercicio es genial para soltar tensión y entrar en un espacio de bienestar sin esfuerzo.

Lo primero es buscar un espacio tranquilo y cómodo en el que podamos estar tumbados.

Si no quieres quedarte dormido o dormida, te aconsejamos que no lo hagas en la cama, mejor en una colchoneta o similar. Muchas veces, y si estás sometido a tensión diaria, dormirnos es normal, así que si sucede, disfrútalo.

Recuerda que si tienes que hacer algo a una hora determinada, es posible que poner una alarma suave sea una buena opción.

Paso 1 – Relajar los pies

Una vez que estamos acostados, vamos a tomar tres respiraciones profundas y lentas y en la exhalación, vamos a dejar que todas las tensiones se vayan con la exhalación.

Ahora que estamos un poco más relajados, nos vamos a enfocar en uno de los pies (el que prefieras, derecho o izquierdo). Vamos a poner toda nuestra atención el en pie y comenzar a relajarlo conscientemente hasta que sintamos que el pie se vuelve más relajado, más pesado o más suave (no hace falta que sea una sensación intensa o extrema, con un pequeño cambio que notemos es suficiente).

Una vez que el pie está relajado, vamos al otro pie y hacemos lo mismo. Nos concentramos en él y lo vamos relajando conscientemente hasta que esté completamente relajado.

Paso 2 – Relajar las pantorrillas

Ahora ya tenemos los dos pies relajados.

Lo siguiente que hacemos es hacer un chequeo del pie izquierdo, sentir que sigue relajado, ir al derecho, sentir que sigue relajado y entonces vamos al siguiente paso; nos enfocamos en la pantorrilla del pie por el que empezamos. Nos enfocamos en ella y la relajamos conscientemente sintiendo cómo se vuelve un poquito más pesada que la derecha.

Una vez que ya está totalmente relajada, pasamos a la otra pantorrilla.

Paso 3 – Seguir relajando partes del cuerpo

El ejercicio continúa de la misma manera. Vamos creando relajación en una sección del cuerpo previamente chequeando que las demás siguen relajadas hasta cubrir todas las partes del cuerpo.

Cuando terminamos este ejercicio, podemos seguir en el estupendo estado de relajación que hemos alcanzado o bien dar el ejercicio por terminado.

Puedes utilizar una música tranquila si es de tu gusto o simplemente en un lugar tranquilo.

Sencillo, ¿verdad?

Los ejercicios sencillos son estupendos y dan resultados geniales. Cuando lo hayas practicado, haznos saber cómo te ha ido, y si tienes algún amigo que sepas que le gustaría disfrutar de la relajación, envíale este ejercicio…

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